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Somos la única especie que educa a sus crías. Esto es lo que nos define. Aprendemos y transitamos lo aprendido. Gracias a este mecanismo, la inteligencia se ha recreado a sí misma, por       que aprender es utilizar una competencia para ampliar esa misma competencia, iniciando así un bucle ascendente y prodigioso. La evolución biológica deposito a los humanos en la playa de la evolución cultural, es decir, de la educación. En esa sorprendente historia hubo un gigantesco avance que posiblemente coincidió con la aparición del lenguaje: aprendimos poco a poco a controlar nuestros cerebros., nuestro propio aprendizaje, nuestra propia conducta. La inteligencia instintiva fue rediseñada por lo que llamamos inteligencia ejecutiva. Así emergió la inteligencia humana.

La escuela colabora en ese progreso. Este curso, quiere traer a la pedagogía lo que las otras ciencias –la neurología, la psicología evolutiva, la antropología- ya saben. Los docentes, que tenemos un papel decisivo en la evolución cultural, debemos ser conscientes de la energía que desde la historia nos impulsa, y de las posibilidades que nos ofrece.

El trabajo en equipo se fundamenta en la colaboración dado que el ser humano convive todos los días con personas diferentes, circunstancia que lo conduce a desarrollar habilidades que le permiten realizar trabajos con otros individuos. Dicha necesidad se puede establecer desde los siguientes parámetros:

– La acción grupal suele ser más segura y efectiva que la gestión individual o la simple adición de acciones individuales.

– Mediante la colaboración, las ayudas pedagógicas facilitadas a los estudiantes son más posibles de optimizar.

– La colaboración, mediante el trabajo en equipo, permite analizar problemas que son comunes, con mayores y mejores criterios.

– Exige entre los docentes que educan el acuerdo en planteamientos comunes así como criterios y principios de actuación suficientemente coherentes.

El trabajo en equipo en una institución educativa va más allá de las acciones conjuntas con otro u otros, el propósito es alcanzar un mismo fin desde todos los estamentos: directivos, profesores, alumnos y padres de familia.

En este sentido la colaboración entre docentes que comparten sus conocimientos sobre el trabajo dentro del aula sirve para unificar criterios y proyectarse a los estudiantes, no solo para un trabajo disciplinario de una sola asignatura, sino para realizar planes interdisciplinarios donde se salgan de la rutina, ofreciendo mejores herramientas y ambientes para la construcción de conocimiento, aspecto que acercaría las prácticas a un aprendizaje significativo.

Es importante tener en cuenta que este modo de trabajo entre docentes presenta dificultades por las distintas acciones que desarrollan dentro y fuera del aula los docentes; sin embargo para los estudiantes es significativo observar como un trabajo con distintos profesores se vuelve emotivo al compartir recursos para alcanzar unos propósitos específicos durante un período de tiempo determinado, que tiene como características y requisitos principales los siguientes: a) Es voluntario. b) Está establecido entre iguales; no existe predominio por parte de ninguno de los profesores; se realiza en consonancia de circunstancias, independientemente de rangos o situaciones administrativas. c) Se basa en la lealtad y en la confianza. d) Implica, por tanto, un determinado tiempo escolar fuera de las clases normales. e) Supone, a diferencia de la simple cooperación, realizar en común, participativamente, el diseño de los objetivos que se pretenden alcanzar o desarrollar; de igual manera acordar la metodología de trabajo y discutir y evaluar en común el proceso y los resultados.

 

Dentro de la justificación de la importancia del Trabajo en equipo, es necesario pensar que tradicionalmente, en la escuela ha predominado la detección de defectos en lugar de la identificación de fortalezas, sobre todo a nivel estrictamente académico. Por eso, ligado al tema de equipo, surge el concepto de RESILIENCIA como habilidad a desarrollar para salir fortalecido de la adversidad,  pero para promover la resiliencia se han de favorecer climas emocionales positivos y optimistas en los que el alumno se sienta seguro y responsable, sin estar ello reñido con la debida exigencia. Es necesario formar  una escuela resiliente proactiva que cuente con docentes que sepan acompañar el proceso de evolución personal de sus alumnos y que acepten y sepan gestionar la diversidad y la complejidad de las relaciones entre los distintos colectiva (profesores, alumnos o familias).

La resiliencia se trata de un aprendizaje que puede darse durante  toda la vida y, más allá de las particularidades de cada uno, todos los actores escolares pueden  aprender a ser resilientes. Y de la misma forma, todos los estudiantes, independientemente de que estén inmersos en problemas o no, pueden beneficiarse de los programas educativos que promuevan la resiliencia, capacidad imprescindible no sólo para el desarrollo exitoso del alumno sino también del docente.